El Blog de la Ciudad de Dos Hermanas
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Calle Juan Ramón Jiménez

Poeta, nació en Moguer en 1881. Frecuentó desde muy joven los ambientes literarios de Madrid donde se aloja en la famosa Residencia de Estudiantes, la misma de Dalí, García Lorca y Buñuel. En 1916 marcha a Nueva York para casarse con Zenobia Camprubí: de su viaje hasta Cádiz, donde tomó el barco que le llevaría a América, quedó su magistral «Diario de un poeta reciencasado» en el que figura este recuerdo de su paso por Dos Hermanas:

A Cádiz, en tren, 28 de enero
XX
¡DOS HERMANAS!
Cielo azul y naranjas:
¡Do Jermaaaana!
…El tren no va hacia el mar, va hacia el
verano
verde de oro y blanco.
Una niña pregona: «¡Violenta!
Un niño: ¡Agüiiiita frejca!
Yo, en un escalofrío sin salida,
sonrío en mi tristeza y lloro de alegría.
– Dos cables: ‘Madre, Novia: Moguer,
Long-Island; Flushing: Naufragué, en
tierra, en mar de amor.
A Cádiz,
28 de enero
XXI
Tren de todas las tardes
donde iba yo antes,
cuando en este paisaje
viví, que hoy paso, grave…
¡Dulce, corto viajar
del pueblo al naranjal,
de la novia al pinar! –
¡Olivos y pinares!
¡Ponientes de oro grande!
¡Qué bien, qué bien estabais!
… Qué bien, qué bien estáis!.
¡Aquí! ¡A ninguna parte
más que aquí!
– Qué bien! –
Cae
hacia el mar ya, inefable
como una mujer, madre
de aquí, hermana, amante
de aquí, la tarde, amor, ¡mi tarde!.

Alguna relación directa tuvo Juan Ramón Jiménez con Dos Hermanas, como nos reseña Daniel Pineda en su biografía de Antonia Díaz («ANTONIA DÍAZ EN DOS HERMANAS», Daniel Pineda Novo, Trabajo que obtuvo mención especial del jurado en el I Concurso de Monografías «Ciudad de Dos Hermanas», Sevilla, 1992) citando la obra de Juan Ramón Jiménez «El trabajo gustoso» (Ed. Madrid, 1991, pág. 219-220) donde dice el poeta:

«Don José Lamarque me escribía casi diariamente, animándome en la poesía va había escrito hasta entonces; sobre todo en la que yo seguía las huellas madrileñas más corrientes del siglo XIX, porque tampoco le gustaban los poetas españoles dialectales, que a mi me enardecían. Y cuando le gustaba más un soneto o un romance míos, me mandaba unos magníficos cajones de naranjas de sangre, de su finca de Dos Hermanas, donde él y su mujer, doña Antonia Díaz de Lamarque, escritora como él, revivían tiempos pasados españoles, vistiéndose con trajes anacrónicos y representando escenas de serenatas trovadorescas. Don José Lamarque me daba siempre consejos y me decía que leyera a don José de Velilla y a su hermana doña Mercedes, a Don Luis Montoto y Rautenstrauch, a Don Francisco Rodríguez Marín y otros, que formaban la peña poética sevillana del instante parado, y que me dejase de aquellas revistas de Madrid, que no sabían nada de poesía».

En 1917 se publica su inmortal obra ‘Platero y yo’. En 1956, recién fallecida Zenobia, Juan Ramón recibe el Premio Nobel de Literatura. En 1958 falleció en Puerto Rico, donde había vivido tantos años, dejando una importante producción literaria y una influencia que aún perdura en las letras españolas.

La calle que se le dedicó en Dos Hermanas lo fue a petición de los propietarios de las viviendas de la Huerta de San Rafael y se acordo en pleno de 31 de octubre de 1984.

Fuente: Libro Calles, Plazas, Campo… Dos Hermanas de Pedro Sánchez Núñez de 2004.

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