Virgen de Valme

La Virgen de Valme recibe su nombre de la invocación “¡Valedme Señora!” pronunciada por el Rey Fernando III ante la falta de agua que afligía a sus tropas en la toma de Sevilla en el siglo XIII. El preciado líquido brotó del sitio que todavía es conocido como Fuente de Rey, hoy barrio de Dos Hermanas.

La talla es del siglo XIII, tiene 60 cms. de altura y está tallada en madera de ciprés. La efigie ha sufrido diferentes visicitudes, entre ellas varios desafortunados arreglos. En su primitivo estado se presentaba sentada en un barquillo de la misma época sosteniendo al Niño en su regazo. Toda ella, incluso el Niño, estaba labrada en una sola pieza de madera. Tenía numerosos adornos de estofa, sobre fondo rojo y azul, con los esmaltes en oro. Hubo diversas mutilaciones, se sentó a la Virgen sobre un candelero, se le pusieron enormes zarcillos y se la coronó con una gran corona.

En 1894 la hermandad de Valme decidió realizar una restauración de Nuestra Señora, sobre todo a instancias de Lamarque de Novoa. Se encargó de ella el escultor Adolfo López Rodríguez. En esta restauración, la imagen fue devuelta a su estado original, afortunadamente, y es como nos ha llegado hasta nuestros tiempos.

Artísticamente está emparentada con una serie de imágenes que se han llamado fernandinas por estar emparentadas con el Santo Rey. Así es de estilo gótico norteño. Se sienta en un pequeño sitial. El manto que lleva al cuello aparece terciado sobre las rodillas. Su vestido, que baja hasta mostrar solo la extremidad del pie derecho, es rojo y el manto azul, estando ambos estofados.

El padre Morgado indica que el rojo alude a la sangre de Cristo, en virtud de la cual María fue preservada del contagio del pecado original. El color azul muestra la protección del cielo que, junto con la túnica, refleja la modestia, que conserva la dignidad de la persona, y emanando de un corazón perfectamente ordenado en su interior, da realce a las demás virtudes. La rosa que muestra en la mano enseña que es la reina de Todos los Santos, a los que aventaja por sus virtudes, igual que la rosa aventaja al resto de las flores por su hermosura y fragancia. La actitud de Jesús, bendiciendo, remite también a la simbología de María Mediadora; a ruego de su Madre, Cristo bendice, absuelve, conserva y da toda clase de bienes. Por último, el pajarito, que el Niño sostiene entre sus manos, alude tanto a Jesús, Señor de la vida y de la muerte, que al igual que del ave puede disponer de nosotros, como el alma justa que se entrega en manos del Señor, para que disponga de ella. 

La Virgen fue coronada canónicamente el día 23 de junio de 1973, y se le impuso una corona de plata sobredorada con pedrería, obra del orfebre Fernando Marmolejo que data del mismo año.

Virgen de Valme

Virgen de Valme (Fuente: Libro De Valme)

Primer plano de la Virgen de Valme

Primer plano de la Virgen de Valme (Fuente: Libro De Valme)

Fuente: Libro Apuntes histórico-artísticos sobre cuatro templos nazarenos y evolución de las devociones en Dos Hermanas de Germán Calderón Alonso.

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