Romería de Valme: Las crisis de los años treinta (1931-1939)

Seguimos a través de la historía de la Romería, de los origenes y antecedentes, se pasó a ver las primeras Romerías, después vino una época de decandencia en la cual la Romería no se celebró y a continuación una epoca de esplendor que asentó el futuro de la fiesta. En esta nueva entrega la Romería pasa por tiempos dificiles, se proclama la República y todos los actos religiosos corren gran peligro, varios años se suspende.

La proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, tras el triunfo de la colación republicano-socialista en las elecciones del día 12, supuso un cambio radical en España. El rey Alfonso XIII y su familia marcharon a Francia nada más conocerse los resultados electorales y se constituyó un gobierno provisional tras su exilio. Pero las expectativas depositadas en el nuevo régimen, que fue recibido entre vítores y aclamaciones en todo el país, pronto se desmoronaron y dieron paso a una etapa trágica en la que las huelgas, los asesinatos, el terrorismo, la conflictividad social y laboral, en definitiva, estarían a la orden del día hasta el final de la Guerra Civil en 1939.

En Dos Hermanas, la República se proclamó en la noche del día 14, con la formación de la Junta Gestora del Ayuntamiento presidida por Fernando Fournón Raya, jefe del Partido Republicano. Dos meses más tarde quedó constituida la Corporación Municipal, integrada por doce concejales republicanos frente a ocho socialistas. Pronto comenzaron los enfrentamientos entre los representantes de uno y otro partido, lo que aumentó aún más el ambiente de crispación y conflictividad que reinaba en el pueblo.

Una de las primeras decisiones de la nueva corporación fue suspender la Velada de Santiago y Santa Ana, dada la crítica situación obrera. El 19 de junio, el obrero Manuel López Salguero solicitó de la Corporación que las dos mil ochocientas pesetas consignadas en presupuesto para la celebración de fiestas religiosas (entre ellas, por supuesto, la Romería de Valme) fueran destinadas a sufragar entierros que se hicieran por lo civil, ya que “la Religión Católica es despreciada por la conciencia ciudadana“. El primer teniente de alcalde, Manuel Terrero Sánchez, le contestó que esa partida ya se había gastado en dar empleo a los obreros. Por ello, en compensación, la Corporación acordó eximir del arbitrio correspondiente a todos los entierros civiles. Esta medida fue efusivamente felicitada por la Agrupación Libre-Pensadora de Barcelona, en un telegrama recibido por la Corporación el día 2 de julio.

Posteriormente, se produjeron los sucesos de la “Semana Trágica” de julio de 1931, causados por la huelga revolucionaria que estalló en Sevilla en día 20. En Dos Hermanas se produjo un violento choque entre obreros y guardias civiles en la calle Real, que se saldó con varios heridos y algunos detenidos, entre los que se encontraba el alcalde, Fernando Fournón. Días después, el 3q de julio, el segundo teniente de alcalde, Antonio Muñoz Benítez, sugirió que se cambiara el nombre de la calle Nuestra Señora de Valme por el de Calle del Crimen. Como hubo disparidad de criterios sobre la conveniencia de llevar a cabo o no el cambio, los ediles acordaron discutir el nuevo nombre en la próxima sesión. Finalmente, se acordó que la calle Nuestra Señora de Valme pasara a llamarse José Nakens. Meses más tarde se culminó este importante proceso con el cambio de los nombres que tenían carácter religioso (Marcelo Spínola, Jesús del Gran Poder, San Fernando…) por otros más del gusto de ediles republicanos.

El 18 de diciembre, el secretario del Ayuntamiento leyó tres solicitudes, una de la Hermandad del Valme, otra de los vecinos de la calle Nuestra Señora de Valme y una tercera de varios vecinos de Dos Hermanas, para que la Corporación revocara el acuerdo de cambiar el nombre de la calla Nuestra Señora de Valme por el de José Nakens. Se suscitó una viva polémica entre los concejales, demostrativa de que los republicanos se preocuparon más de cuestiones nimias e insignificantes que de resolver los graves problemas del pueblo. Algo parecido ocurrió en Sevilla cuando se cambió en nombre de la calle de Jesús del Gran Poder, por la pretensión del Ayuntamiento republicano de eliminar la “corte celestial” que había en las calles de la capital.

El siguiente acuerdo de la Corporación fue el de denegar a la Hermandades de Penitencia de Dos Hermanas (Vera Cruz, Santo Entierro, Oración del Huerto y Gran Poder), la cantidad consignada en presupuesto para cada una de ellas. El Ayuntamiento les respondió diciendo que ese dinero se había empleado en medidas para remediar el paro obrero, y que, además, siguiendo su propio criterio y el del Estado, no podía librar cantidad alguna para atender actos religiosos.

En este estado de cosas, no debe de sorprendernos lo que ocurrió con la Romería de Valme es estos años. Durante el primer bienio republicano (el llamado “bienio rojo”, bienio de izquierdas o bienio social-azañista), la Romería estuvo suspendida y fue sustituida por un triduo, una función y un solemne besamanos en la Parroquia de Santa María Magdalena. en los programas de estos años no aparece el título de “Real” que ostentaba la Hermandad, por haber dejado de ser España una monarquía. Estos mismos actos se repitieron en los años 1932 y 1933. La suspención de estos años se debió a la reducción ostensible del número de hermanos y la falta de recursos económicos de la Hermandad, una vez retirada la subvención por parte de la Corporación.

Por otra parte, en diciembre de 1931 fue elegido hermano mayor de Valme D. Manuel Calvo Leal, médico titular de Dos Hermanas y antiguo líder del partido conservador, que ocupó el cargo hasta 1934.

En las elecciones de 1933 triunfaron el Partido Radical de Alejandro Lerroux y la coalición de derechas, la CEDA, liderada por José María Gil Robles. Así comenzó el llamado “bienio negro” o radical-lerrouxista (1943-1935), durante el cual, aunque descendió la conflictividad social y laboral mediante la represión a los sindicatos, no se pudo acabar con los graves problemas de la nación.

Con la llegada de la derecha al poder, se constituyó un nuevo Ayuntamiento en Dos Hermanas, esta vez presidido por José María Gómez Claro. Recién elegida la Corporación, el secretario de la Hermandad de Valme, Agustín Salguero López, y numerosos vecinos del pueblo solicitaron que se restituyera a la calle José Nakens su anterior nombre de Nuestra Señora de Valme. Los munícipes acordaron por unanimidad lo solicitado.

La relativa calma que se vivía en España por la disminución del ambiente de crispación y conflictividad hasta entonces reinante permitió que la Romería pudiera celebrarse normalmente en 1934 y 1935. La organización y el programa de las romerías de estos dos años no fueron muy diferentes a los de los anteriores: diana por la banda de la Cruz Roja a las seis de la mañana, salida de la comitiva a las ocho, llegada de los romeros a las once, almuerzo campestre a la una, a las cuatro salida hacia Dos Hermanas, adonde se llegaría sobre las ocho, de la tarde. Los premios se repartieron uno y otro año desde el Casino de Acción Popular, al que estaban afiliados la mayor parte de los hermanos de la Hermandad.

Acerca de la carreta de la Virgen disponemos de pocos datos, aunque por las fotografías conservadas, sabemos que era mucho más modesta que las anteriores, a causa de la difícil situación económica que atravesaba la Hermandad. El exornista pasó a ser el propio hermano mayor, Tomás Moreno, por la muerte de Diego Justiniano Lamadrid.

La victoria del Frente Popular, que aglutinaba a las fuerzas de izquierdas, en las elecciones de febrero e 1936, conllevó la destitución de la Corporación Municipal de Dos Hermanas. Así, el 21 de febrero quedó constituido el nuevo Ayuntamiento, presidido por el socialista Manuel Rubio Duval. El primer acuerdo que tomó la Corporación fue el de cambiar nuevamente los nombres de las calles del pueblo.

El 18 de julio de 1936, con la sublevación de las guarniciones de Sevilla y el norte de África, se inició la Guerra Civil. En la madrugada del día 19, la parroquia de Santa María Magdalena fue incendiada por los partidarios de la República y quedó destruida en su totalidad. La imagen de la Virgen de Valme fue rescata del incendio por el párroco, D. Manuel García Martín, el sochantre, Enrique Bautista Moreno, el hermano mayor, Tomás Moreno Muñoz y otros miembros de la Hermandad de Valme, entre los que se encontraba Manuel Bautista Moreno. Posteriormente, fue trasladada al domicilio particular del hermano mayor, y, días más tarde, quedó instalada en un altar de la Capilla de San Sebastián, donde permaneció hasta el final del conflicto.

En Dos Hermanas fueron fusiladas ciento treinta cinco personas el día 20 de julio por las tropas sublevadas. Entre ellas se encontraban el alcalde, Rubio Duval, y Juan Antonio Carazo Gómez, impulsor de la Romería en 1916.

En la noche del 21 de julio, tomó posesión la nueva Comisión Gestora municipal, integrada por Manuel Andrés Traver, Carlos Delgado de Cos y Antonio Gómez Zambruno, hermanos todos de la Hermandad de Valme. El primer acuerdo tomado por los nuevos ediles fue el de suprimir los tradicionales festejos de Santiago y Santa Ana, y destinar la consignación presupuestaria para las fiestas a una abundante limosna de pan distribuida entre la población los días 25 al 29 de julio.

La Junta General de la Hermandad de Valme decidió no celebrar la Romería y “en su lugar sacar procesionalmente por las calles a la protectora especial del pueblo de Dos Hermanas la milagrosa imagen de Nuestra de Señora de Valme“. Y en efecto, en la mañana del domingo 25 de octubre se celebró una solemne misa en la Capilla de San Sebastián y, desde las doce hasta las seis de la tarde, estuvo en besamano la imagen de la Virgen de Valme. A las siete y media de la tarde salió la Santísima Virgen en solemne y concurrida procesión de rogativas.

El 16 de diciembre, la Comisión Municipal conoció la solicitud del párroco, D. Manuel García Martín, de que el Ayuntamiento iniciara la suscripción popular con la que efectuar las obras de restauración del templo parroquial, destruido a causa del incendio provocado por los partidarios de la República en la madrugada del 19 de julio. Los concejales acordaron ceder la propiedad de seis parcelas, con un valor de tres mil cuatrocientas pesetas, al cura párroco, y así contribuir al arreglo no sólo de la iglesia, sino también de la Capilla de Nuestra Señora de Valme y de un valioso manto que había quedado dañado en el incendio.

En los años 1937 y 1939 la Virgen salió, también, en procesión.

El 24 de junio de 1939, a las seis de la tarde, se inauguró la Parroquia restaurada y, a continuación, se trasladó procesionalmente al Santísimo Sacramento y a la Virgen de Valme desde la capilla de San Sebastián a la Parroquia de Santa María Magdalena. Finalmente, el domingo 22 de octubre de 1939 y con tiempo lluvioso, se celebró nuevamente la Romería de Valme al Cortijo de Cuarto con una animación y solemnidad “dignas del Año de la Victoria“. A las seis de la mañana tuvo lugar la misa de romeros y a las nueve y media fue trasladada la Virgen a su modesta carreta, exornada con flores blancas. A pesar de la lluvia, la comitiva llegó hasta Cuarto, donde esperaban a los romeros el presidente de la Diputación, D. Antonio de la Peña, el gestor, Eduardo Gutiérrez y el secretario, Federico Vilanova. La misa la celebró D. Manuel García Martín y el sermón fue pronunciado por el doctor Bernardo Martí Raro, de la Colegiata de Jerez.

Por último, hemos de reseñar que, al regreso, cuando la Virgen pasó ante la Cruz de los Caídos, se rezaron unas oraciones y el alcalde. Diego de la Rosa, pronunció un breve discurso en memoria de los muertos en la Guerra.

Así se cierra este turbulento período, no solo de la historia de la Romería de Valme, sino de la Historia de España. En particular, la provincia de Sevilla (“Sevilla la Roja”) fue la más conflictiva del país durante la II República. Todo ello repercutió decisivamente en la población y, como es lógico, en sus manifestaciones religiosas. Las Hermandades sevillanas afrontarían un difícil período de recuperación a partir del año 1940.

La Romería de Valme atravensando el paso a nivel de La Salud (1934)

La Romería de Valme atravensando el paso a nivel de La Salud (1934)

Don Manuel Bautista Moreno bajando a la Virgen de Valme de su carreta (1934)

Don Manuel Bautista Moreno bajando a la Virgen de Valme de su carreta (1934)

Caballistas y romeros de Valme en la venta de Las Palmas (1934)

Caballistas y romeros de Valme en la venta de Las Palmas (1934)

Fuente: Libro Romería de Valme (1894-1994) de Hugo Santos Gil de 1996.

Dejar un comentario

Puede usar estas etiquetas XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <blockquote cite=""> <code> <em> <strong>